Un Amor Difícil De Explicar
Introducción:A continuación podrás leer e introducirte en una historia "difícil de explicar", pero basada en una historia real. Los hechos, los diálogos, y los personajes son reales, mas no es una historia real.
Cap. 1
Ella sintió la necesidad de correr y tenerlo atrapado entre sus brazos, tenerlo así todo a la vida y no dejarlo ir jamás, pero contuvo esa necesidad, a los pocos minutos él la volteo a ver y quedo encantado con la belleza sobrenatural que el anciano había creado, ese collar era también un tipo de hechizo o espejismo que hacía que la de por si bella señorita Howard pareciera la creatura más hermosa y delicada sobre la tierra. También los acompañantes de Michael notaron su hermosura. Después de unos minutos más, Michael se acercó a ella sintiéndose exactamente como ella, sin respiración, garganta seca, y con unas grandes e incontrolables ganas de lanzarse a sus brazos, pero al igual que ella se contuvo. –hola, soy Michael Jackson—se presentó él tartamudeando—lo sé—dijo ella sonrojándose mientras él tomaba su mano y depositaba un casto beso en ella. Con ese simple tacto, tanto él como ella sintieron un tirón de deseo que se expandía rápidamente por todo su cuerpo. El al sentir el contacto directo de su piel aterciopelada, y ella por sentir los labios con los que había soñado durante tantos años. El trago saliva y se quedó perdido en sus hermosos ojos marrones muy parecidos a los de él. Era una extraña situación juraría que la había visto antes, que había mirado esos ojos antes, unos ojos así no podían ser olvidados jamás. Después de un breve intercambio de palabras se despidieron pero él le prometió verse durante la cena. Pasaron alrededor de dos horas Michael intentaba desesperadamente zafarse de las conversaciones e ir con la misteriosa chica pero no podía, hasta que un empresario que se había pasado de copas empezó a molestarla. E intento besarla, Michael se puso de pie, atravesó el pasillo hasta que llego donde estaban. y aparto al empresario, que de inmediato se molestó, borracho como estaba y le dio un puñetazo, Michael aparto a la señorita Howard, se volvió contra el hombre y le devolvió el puñetazo, se lo dio con tanta fuerza que lo dejo en el suelo. –Vámonos—le dijo a ella, antes de que ella respondiera la tomo de la mano y la condujo a la salida, todos en el salón se quedaron atónitos, ya que Michael nunca era agresivo. Y menos en un acto como ese, Ni siquiera él sabía porque había perdido el control de esa manera tan primitiva y fuera de su naturaleza pasiva. Cuando la tuvo en el auto le pregunto si estaba bien. Ella asintió pero tenía la vista baja y apretaba los labios con fuerza—lamento haberte asustado—pero ella no estaba asustada, él la había ayudado, ¡y estaba celoso!, y, ¡se la había subido a su auto!, y todo eso sin ninguna explicación realmente lógica. Y ahora la estaba mirando con la misma mirada que ella. –no pasa nada, estoy bien—dijo ella al fin sonriendo y mostrando una impecable sonrisa—gracias por haberme defendido—él se encogió de hombros—no podía dejar que te obligara a hacer algo que no quisieras hacer—ella trago saliva, estar con él debía ser la mejor cosa del mundo, lo amaba tanto, lo deseaba tanto, quería tenerlo en ella, y estaba segura de que él también lo deseaba, sabía que eso que él anciano le había dado haría que él sintiera un gran deseo sexual por ella. Pensar en eso la incómodo, se empezó a rascar detrás de la oreja, siempre hacia eso cuando estaba nerviosa. Claro que si quería hacer el amor con Michael era su más grande sueño, pero no quería que fuera solo por eso que tenía, le hubiera gustado que él se enamorara de la chica que realmente era--¿Que te sucede?—ella negó, y en vez de responder alargó su mano y acarició la barba que estaba creciendo en su rostro, ese simple tacto hacia que el corazón se le acelerará,--¿Él te ha hecho daño?—él ronroneo que salió de la garganta de él hizo que a ella se le empapara la braga—estoy bien--lentamente se acercaron tanto que sin darse cuenta se estaban besando
unos segundos el beso fue cálido y temeroso, pero después la necesidad de haber esperado tantos años por un beso de él, hizo que ella le rodeara el cuello con un brazo mientras con la mano acariciaba su pecho, estaba jadeando en su boca. El deseo de ella encendió el deseo de él, eso que el anciano le había dado hacia que Michael no pudiera resistirse a ella. Los besos fueron cada vez más atrevidos, encontrándose así en un abismo de placer del que ya no había vuelta atrás. –te deseo—dijo él. Ella solo soltó un gemido al notar las manos de él en sus senos, palpándolos y tirando de los pezones erguidos que se hacían notar a pesar del vestido, ella gimió en su boca y él metió su lengua, Pronto el calor y el deseo era incontrolable, ella se sentía hinchada, caliente y húmeda, lista para él, lista para hacer el amor con el amor de su vida. Por su parte él también estaba muy excitado, estaba deseoso de poseerla, el pene le estaba latiendo dolorosamente necesitando el calor, la suavidad y la humedad de ella, él solo pensarlo lo enloquecía de placer. --¿En dónde te hospedas?—apenas pudo preguntar él—en el Hampton—gimoteo ella—al hotel Hampton, y rápido—le dijo a su guardaespaldas, al llegar tuvieron extremo cuidado de subir a su suite sin ser descubiertos, apenas entraron él la empujo contra la pared y comenzó a besarla invadiendo su garganta con su lengua, acariciando la piel de sus brazos, ella alzó una de sus piernas y abrazo su cadera con ella. Michael la sostuvo y comenzó a frotarse contra ella, haciéndola gemir de placer.
-te…-- se detuvo
al recordar que no podía decirle nada como “te amo” --¿Decías algo?—negó—no, solo
te deseo, hazme tuya ahora. Él sonrió ampliamente -–a eso he venido—dijo en
tono de broma—te desee desde el primer instante, eres tan hermosa—con solo
escuchar eso cada musculo se le tenso, ella podía sentir el calor emanando de
su cuerpo con cada una de sus suaves y excitantes caricias, además de sentir la
profundidad de sus ojos que la miraban fijamente, sus ojos eran como dos soles
que la quemaban por dentro, extrañamente él sentía lo mismo, no era como cuando
no conoces a alguien y solo te acuestas con ella por placer, parecía que esos
enormes y hermosos ojos lo conocían, parecía que tenían una conexión mística
con su alma.
La
humedad de mi cuerpo hacia que mi ropa interior estuviera completamente adherida
a mi cuerpo. Con sus ojos clavados en mí, Michael recorrió lentamente el contorno de mis
caderas.
Levantando lentamente el vestido deteniéndose al
sentir mis medias, su mano se posó en la suave piel de mi muslo a medida que su
mano avanzaba mi excitación crecía, su mano dejaba rastros de electricidad con
cada caricia que me daba, sentía como el rubor iba cubriéndome el cuerpo. Poco
a poco la ansiedad entre mis piernas iba creciendo. Sentía como mis entrañas se
expandían se apretaban y se contraían Cada vez la ansiedad era más, y más,
sentía la humedad desbordándose, era enloquecedor sus ojos me penetraban, y me
hacían suya, gemí cuando sentí que sus dedos se deslizaron debajo de mis bragas
de encaje y su pulgar rozo mi clítoris, gemí desesperadamente, comencé a contraerme
más rápido cerré los ojos y me mordí el labio al sentir como uno de sus dedos
largos se introducía lentamente en mí
Me sentía al borde de la perdición, si eso era
ahora ¿Qué seria cuando Michael me hiciera suya?; cuando regrese de mi
sub-espacio me di cuenta de que sus ojos habían cambiado. Tenía la mirada
diferente, lujuriosa y en su frente empezaban a resbalar gotitas de sudor. Tenía
la mandíbula tensa y se mordía el labio inferior
Tenía los ojos fijos en mí, noto como me relamí
y gemí en voz baja, gruñó en voz baja y cerró los ojos y parecía estar pasando
por exactamente lo mismo que yo, deseo, lujuria… menos amor, pensar eso me hizo
fruncir el ceño. Baje la mirada y note su erección, su miembro duro tensado
bajo la tela del pantalón, trague saliva y me note aún más mojada, estaba a
punto de tenerle dentro, de ser poseída por el amor de mi vida. no podía parar
de contraerme estaba al borde del orgasmo, no podía más, era demasiado amor,
demasiada pasión, demasiada lujuria, él abrió los ojos y me miro intensamente;
retiro su dedo de dentro de mi vagina y con el pulgar me foto el clítoris por
unos segundos, después tomo mis bragas y las rompió con sus manos. Mientras me
miraba y se mordía ligeramente el labio, Eso me hizo gritar, era como un
frenesí para mí. Caminamos a tropezones hasta la mesa de billar de la suite,
alzó mis caderas y me sentó sobre ella. Me beso mientras recorría mis muslos
con las puntas de sus dedos, creando oleadas de placer. Me hizo abrir las
piernas, nunca había estado en una situación así, pero me abrí para él sin
sentirme incomoda. Él volvió a acariciar mi clítoris, ¡Era alucinante!; parecía
que sabía cómo tocarme y exactamente donde tocarme, eche la cabeza atrás
sintiéndome más débil que un pétalo de rosa entre sus dedos, no me tocaba
exactamente como había imaginado cuando tenía 17 años en mis fantasías
eróticas. Era salvaje, mi cuerpo latía de una forma bestial de la que temía por
mi propia vida. Estaba al bordé del delirio. Sentí como el orgasmo se aproximó
a mí con rapidez, todo había desaparecido en esa habitación, solo éramos
Michael y yo. Cuando estaba a punto de llegar al clímax Michael se apartó. Mi
cuerpo latía caliente por él, necesitaba terminar estaba llena de deseo. Me
enderece y lo vi, estaba observándome fascinado, --eres tan hermosa—me dijo,
apreté su saco con mis manos y lo atraje hacia mí para besarlo, él mordió mi
labio inferior al notar que mis manos se dirigían hacia su entrepierna. El
lugar que desde hace años ansió tocar, gimió en mi boca al notar mi mano
jugando con sus testículos. Nuestras lenguas estaban en una batalla voraz donde
el premio al ganador era el máximo placer, con una de sus manos desabrocho el
cierre de mi vestido hasta la media espalda haciendo que este cayera hasta mi
cintura dejando a la luz mis senos grandes y redondos, su primer impulso fue
tocarlos, los apretó con fuerza haciendo que mi cuerpo entero se llenara de un
delicioso dolor, yo por mi parte no podía aguantar más el deseo que llevaba
años consumiéndome, desabroche sus pantalones y junto con sus bóxer se los tire
al suelo. Tome toda su longitud, grande, gruesa y dura. La acaricie Con mi mano
sintiendo como latía entre la palma de mi mano. Sentí como me dilaté enseguida.
Me mordí el labio inferior enloquecida de placer, él me levanto la falda larga
del vestido hasta la cintura. Eche la espalda contra la madera de la mesa,
apenas lo hice y sentí como empujaba profundamente su duro, largo y grueso pene
dentro de mí, grite de placer y de sorpresa. –oh dios—dijo en un suspiro.mientras sus caderas empujaban rápidamente contra mi empujaba su miembro más profundamente dentro de mí, aunque quisiera no podía reprimir mis gemidos y gritos, --eres tan hermosa—gimió, mientras yo me esforzaba por retener algunos gritos, mis manos necesitaban agarrase a algo ya que sentía que me caería del cielo, lleve mi mano a mi boca tratando de no gritar tan exageradamente, ¡Pero no era exagerado!; él era tan ardiente, me hacía sentir tanto placer, el solo estar allí en esa habitación con él era excitante. Además del placer que yo pudiera sentir al tenerlo dentro mío había algo muy poderoso y especial, casi mágico, él era el amor de mi vida y mi sueño erótico hecho realidad, lo mire con los ojos entrecerrados, se veía tan hermoso con la mandíbula apretada y ya no con el rostro tan angelical de siempre sino más bien un rostro poseído por la pasión y la lujuria. Se apartó un poco solo para ponerse sobre mí y besarme dulcemente en los labios
. ME aferró a su cuello y a su cadera, él me alzó en brazos y siguió haciéndome suya conmigo en brazos, grite, no podía más, lo sentía tan profundo se movía como si estuviera bailando dentro de mí, entrecerré Los ojos y eche la cabeza atrás, me apretó contra la dura pared enterradosé completamente en mi interior con su mano me hizo abrir la boca, me beso apasionadamente al mismo tiempo que tiraba de mi labio inferior –no sé qué es lo que me pasa contigo pero… me encanta—gruñó contra mi boca, empujo un par de veces más hasta que me corrí escandalosa e interminablemente alrededor de él. Él respiraba entrecortadamente pero sin correrse aun. --¿Estás bien?—asentí sin aliento--¿Puedes seguir justo ahora?—asentí—pero primero—me puso en el suelo con cuidado y me quito el vestido completamente, y él a su vez se quitó los zapatos, los calcetines, el saco la corbata el chaleco y la camisa. Se veía tan sexy, y verle el miembro erecto solo hacía que un nuevo orgasmo se aproximará a mí, me di cuenta de que seguía con los tacones y justo cuando iba a quitármelos me dijo: --no, déjatelos. Me encantas así—incluso la manera y el tono de voz con el que me hablaba era suficiente para que cada parte de mi cuerpo se estremeciera, y se derritiera como un hielo bajo el rayo del sol. Sentía la necesidad de tenerlo en mí por siempre. Avanzó hacia a mi tan rápidamente que apenas lo vi avanzar y ya tenía sus labios contra los míos. –no sé qué me haces—dijo en un gruñido—pero sea lo que sea, no dejes de hacerlo—me tomo de las caderas y me puso delante del gran espejo que estaba junto a la cama, al mirarme ni yo misma creía lo que mis ojos estaban viendo. Una mujer enardecida de placer con los pezones hinchados y el cuerpo sonrosado. Los labios hinchados por la intensidad de nuestros besos. Y no solo eso, él. Él hombre de mis sueños de mis fantasías eróticas, él hombre al que amo, él hombre de mi vida, mirándome furtivamente, lujurioso, hechizado con mi cuerpo, mordiéndome el lóbulo, ronroneando, acariciándome por dentro, humedeciéndome, no podía creer que la pareja que veía en el reflejo del espejo éramos Michael y yo.



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Olle y cuantos capítulos son?
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